Los doodles —el Australian Labradoodle, el Bernedoodle, el Labradoodle o el Australian Cobberdog— tienen un pelo precioso, pero también exigente. Con ellos hay, sobre todo, dos formas de rematar el corte: el acabado estirado, más definido y marcado (el que se ve en las exposiciones), y el acabado natural, más suelto y respetando la textura del rizo.
Y lo primero que quiero dejar claro: los dos, bien hechos, son igual de respetuosos con el manto. No hay uno "mejor" que otro. Hay el que encaja con tu perro, con tu vida y con lo que a ti te gusta.

Tú eliges, yo me adapto
Antes de coger las tijeras te pregunto qué buscas. Trabajo los dos acabados y me adapto a la preferencia de cada familia: si quieres un estirado impecable, lo tendrás; si prefieres un look natural, también. Mi trabajo no es imponerte un estilo, es hacer con criterio el que tú quieres.
"No impongo un corte: escucho lo que quieres y lo hago con criterio, sea natural o estirado."
Mi especialidad: el acabado natural
Dicho esto, con los años he perfeccionado especialmente el acabado natural e hidratado, y es el que muchas familias me piden. Y ojo, no es "hacer menos": pide más criterio, no menos. Hay que respetar la forma del perro, trabajar la textura del rizo y cuidar mucho la hidratación para que el pelo caiga suave y con cuerpo, sin apelmazarse. El resultado es un perro que se ve "recién salido de la peluquería" durante más tiempo y que se mantiene mejor en casa.

La hidratación, la clave (en cualquier acabado)
Elijas el estilo que elijas, la hidratación no es un extra: es parte del trabajo. Un pelo bien hidratado se enreda menos, se ve más brillante y es más agradable al tacto. Por eso trabajo el acabado con tratamientos que cuidan el manto, no solo que lo dejen bonito el día de la cita.
Hablemos de tu doodle
Si tienes uno de estos perros, cuéntame cómo es y qué te gusta. Buscamos juntos su mejor acabado —natural o estirado— con el cuidado y la salud del manto siempre por delante.